
Por Alcibiades Núñez
Cuando se acerca el Festival de la Leyenda Vallenata, el corazón musical del Caribe colombiano empieza a latir con más fuerza. En cada pueblo, en cada patio donde suena un acordeón, nace la ilusión de ver a uno de los suyos coronarse en Valledupar. Este año, esa esperanza tiene nombre propio para los sanjuaneros: Juan Esteban Daza Palacio.
Nacido el 26 de abril del año 2000 en San Juan del Cesar, La Guajira, Juan Esteban pertenece a una generación de jóvenes que han entendido que el vallenato no solo se hereda: también se estudia, se disciplina y se defiende con pasión. Curiosamente, su vida ha transitado entre dos caminos igualmente exigentes: la medicina y la música. Médico de profesión, pero acordeonero por vocación, ha logrado equilibrar el rigor académico con la sensibilidad artística que exige el folclor.
Desde muy joven encontró en el acordeón una forma de expresión que con los años se ha ido puliendo hasta convertirse en un estilo propio. Quienes lo han escuchado destacan su creatividad, la limpieza de su ejecución y la melodía con la que interpreta cada aire del vallenato. No es casualidad que, en sus 12 años de trayectoria musical, haya compartido escenario con distintos cantantes profesionales y participado en producciones discográficas que poco a poco le han abierto espacio dentro del competitivo mundo del vallenato.
Pero el verdadero examen para cualquier acordeonero siempre termina siendo el mismo: la tarima del Festival de la Leyenda Vallenata.
En su edición número 59, que se celebrará del 29 de abril al 2 de mayo de 2026, el festival rendirá homenaje a tres gigantes de la música vallenata: Israel Romero, Rafael Orozco y el inolvidable Binomio de Oro de America, referentes que marcaron una época y que también han influido en la formación musical de Daza Palacio.
Allí, frente al exigente jurado y al público que conoce cada nota del acordeón, Juan Esteban buscará conquistar la corona de Rey Vallenato, uno de los títulos más prestigiosos de la música colombiana.
Para este desafío no estará solo. Lo acompañará una agrupación de gran nivel técnico que garantiza la solidez rítmica necesaria para interpretar los cuatro aires del vallenato con la precisión que exige el concurso. En la caja estará Iván Saurith, oriundo de Urumita, mientras que la guacharaca estará a cargo de Andrés Santero, de Valledupar.
Con esta formación, el talento de San Juan del Cesar llega al festival con la esperanza de demostrar que el vallenato guajiro sigue vivo, evolucionando y aportando nuevas figuras al folclor nacional.
Porque más allá de ganar o no la corona, lo verdaderamente importante es que la tradición continúa su camino. Y cada vez que un joven acordeonero se sube a la tarima de Valledupar con su instrumento al pecho, el vallenato vuelve a renacer.
Este año, ese sueño también se toca con acento Sanjuanero y Guajiro.
