
Por: Hugues Gámez Gámez
El Congreso de la República se ha transformado en el principal campo de batalla ideológico de Colombia, por el control del poder, todo lo que antes era una diversidad de partidos tradicionales, hoy se ha polarizado en dos grandes archirrivales, el Pacto Histórico, que busca blindar el proyecto del “cambio”, y el Centro Democrático, que se ha erigido como el muro de contención desde la oposición.
Se trata de un choque de modelos de pensamientos políticos, no se trata solo de votos; es un enfrentamiento de visiones de pais.
El Pacto Histórico,apuesta por una presencia mayoritaria en las comisiones sociales (Séptima) para sacar adelante las reformas a la salud, pensiones y laboral y su estrategia consiste en la movilización social como motor de presión hacia el legislativo.
El Centro Democrático: Utiliza la técnica legislativa y el quórum como herramientas de resistencia,es claro que su enfoque se centra en la seguridad, la libertad de empresa y la crítica a la sostenibilidad fiscal de los
Proyectos gubernamentales, Indudablemente que la batalla por las comisiones, es un mano a mano intenso, porque es muy cierto que el verdadero poder no siempre está en la plenaria, sino en las células legislativas.
El éxito de cada bando depende de su capacidad para seducir a los partidos que dejaron de ser fuertes para convertirse en partidos bisagra como ahora se les conoce en el ámbito político (Liberal, Conservador y de la U).
Hay que reconocer que en este último periodo, el Pacto ha logrado victorias simbólicas en la aprobación de presupuestos, pero el Centro Democrático ha respondido con jugadas maestras para dilatar debates claves, logrando que varios proyectos de ley se hundan por falta de tiempo o vicios de trámite.
Alos colombianos nos queda la sensación de que ya el Congreso no es un lugar de consensos para el bien del pueblo, sino de intereses profundos, donde cada voto se cuenta como una batalla ganada en una guerra que apenas comienza, señalan analistas de los políticos.
Este mano a mano es, hoy sábado ocho de marzo dará a conocer su realidad, además es también la fase previa a la próxima contienda presidencial.
Cada intervención en el atril y cada ley aprobada (o frenada) es munición para las campañas que vienen.
La mayoría en el Congreso no solo significa gobernar hoy, sino pavimentar el camino para el próximo inquilino de la Casa de Nariño.