El inmortal cacique de la junta

 

El inmortal
cacique de la junta



Hermán Baquero Bracho

Sin duda Diomedes Díaz,
es un personaje nacional, alrededor del cual se tejen y se han tejido a diario
sucesos fabulosos y que por su estilo de vida, estuvo cubierto por cierto
misticismos. Por todo ello, sin entrar a considerar su hazaña musical y su
indiscutible liderazgo en el vallenato desde hace muchas décadas, “El
Cacique de la Junta” es una leyenda que parece cada vez más viva!.
Parodiando a Alberto Linero: “El Man Está Vivo”.

Esta leyenda de la música
Vallenata, nació a las siete de la mañana del año 1957, un 26 de mayo, en la
Finca Carrizal, cerca de la Junta y aún después de muerto no tiene final. A
pesar de las quejas del alma y de la vida, el folclor lo necesita de manera
incondicional para que el vallenato siga perdurando a través de la historia

Recuerdan sus amigos
cercanos que por 1974, en la Junta, La Guajira, cada vez que se organizaba una
parranda vallenata “se colaba Diomedes”, quien no era invitado para evitar que
“dañara la fiesta” con su estridente voz que le ganó el apelativo de
“El chivato’, por cuenta de otro amigo entrañable, el guacharaquero y
siempre recorda­do “Piyayo”. “El Cacique” era consciente de su
limitación vocal y lo único que perseguía con tales “apariciones’, era promocionar
las canciones que ya escribía y empezaban a gustar, en su entorno más cercano.

Desde tiempo atrás a
esa fecha, Diomedes era protegido por su tío Martín Maestre – ya fallecido –
que fue otro grande del acordeón y de la composición vallenata. Tal parece que
entre 1974 y 1975, Martín se entregó de lleno a la tarea de “pulir a su
pollito’ tanto en la creación de canciones como en el canto, Diomedes tan buen
alumno que en breve Jorge Quiroz y Luciano Poveda le graban su primer tema:
“La negra”, razón por la cual se vincula a Radio Guatapurí en Valledupar
como mensajero, pero con la real intención de, impulsar la difusión de esa
obra, y su sueño se convirtió en realidad. Diomedes, siempre fue un soñador,
desde que vendía arepas en las calles de Villanueva en el barrio el hormigueral
y cuando estudió la primaria en el Colegio “Liceo Colombia” del recordado
profesor Peñaloza.

Pero lo mejor estaba
por suceder, La amistad con el inmortalizado Rafael Orozco a través de las
competencias en las semanas culturales del colegio Loperena en Valledupar y
luego los contactos que estableció con Emilio Oviedo dieron paso a su primer
gran éxito musical: “Cariñito de mi vida”, en el cual además lo
bautizó con el célebre seudónimo de: “El Cacique de la Junta”.
Diomedes rápidamente se vinculó como auxiliar del grupo musical de Miguel López
y Freddy Peralta. Estos le grabaron algunas canciones como “Dolor de
Cabeza” y varias veces le dieron oportunidad para hacer cortas
presentaciones como cantante. Según cuenta Pablo López, “Miguel solía
llevárselo a las parrandas como voz líder”. En una de esas reuniones
vallenatas, con Miguel, recibió “su primera novilla” de regalo, en
Fundación, Magdalena.

En 1976 Diomedes logra
el tercer puesto de la canción inédita del Festival Vallenato con el tema
“hijo agradecido” y allí hizo contacto con Nafer Durán para grabar su
primer larga duración. De esa producción se destacó el tema de su autoría
“El chanchullito”. Poco después, Pablo López lo presenta a Gabriel
Muñoz en casa de Tenis López de Canales, en la Paz, Cesar, donde se organizó
una parranda para sellar la unión con Alberto “El Debe” López y su
vinculación con el sello CBS, que más tarde tomó el nombre de la SONY MUSIC.

De allí en adelante, la
historia es de todos conocida. Los éxitos se sucedieron de manera vertiginosa y
ascendente en compañía del mismo “Debe” López, “Juancho”
Rois, “Colacho” Mendoza, “El Cocha” Molina, Franco
Argüelles, “Juancho” de la Espriella, Iván Zuleta, y por ultimo con
el Rey Vallenato Alvarito López. Diomedes trabajó “duro y parejo”
durante más de treinta años para convertirse en el artista colombiano que más
discos ha vendido en la historia con más de 16 millones de copias. Su
producción musical más vendida hasta ahora es “Título de Amor”, un
millón cuatrocientos mil copias así lo confirman, cosa que hasta ahora ningún
artista de este género ha podido superar. Con Juancho Rois hizo la mejor jugada
del ajedrez musical y cada producción, vendio aproximadamente cerca de medio
millón de ejemplares. Su presencia fue prenda de garantía para el éxito de
cualquier concierto, aunque presentaba las fallas por todos ya conocidas, sus
conciertos desde hace más de 20 años la gente ya no baila: solo escucha,
¡aplauden y gritan!. De todas maneras, no hay que olvidar que además, Diomedes
es uno de los grandes compositores colombianos. Basta con recordar: Bonita, que
fue el tema de la exitosa novel del Canal Caracol, donde se refleja la vida de
este gran artista, Te necesito, Mi muchacho y cientos más.

Sin embargo, ser una indiscutible
celebridad, también le hizo  heredar
varios de los problemas que implica ser fuente de la noticia. Sobre su nombre y
la estela que fulgura detrás, se han hecho algunos comentarios negativos, y la
prensa aun después de muerto aprovecha esa coyuntura. Varios factores
incluyendo el exceso de trabajo, problemas en la administración de su empresa,
problemas de salud fueron los que lo afectaron en los últimos años, o
simplemente causas ajenas y no ajenas a su voluntad, conllevaron a tales
situaciones.

De todas maneras, hay
que ver el magnetismo que dejó este idolo, Diomedes cambiaba en segundos “la
ira” popular por la ¡aclamación! No obstante, “El Cacique” fue
consciente de lo perecedero de este privilegio sobre la voluntad de quienes lo
aclamaban y aún después de su partida lo siguen aclamando.

Pocos conocieron de
cerca el mundo mágico y misterioso de este hombre que fue capaz de llevar al
delirio a ciento de miles de personas en minutos. Pero quienes tuvieron la
mayor posibilidad de compartir con él de cerca, lo definieron como un ser
tímido, y solitario. Diomedes tal como contó a Ernesto McCausland en esa tan
recordada entrevista en el año 1991 cuando hablaban acerca de la muerte, y
manifestaba que ” no quería morirse, que eso de estar enterrao con esos
colores que hacen ahora” no era lo que el querias y se imagino su
entierro, “bonito, con el cajón en el medio, el vendedor de gaseosas,
pastelitos y chiclets y las viudas con pastillas para que no lloraran porque ya
tenian plata” y así fue. Hoy queda recordar su legado musical y un sin
número de anécdotas que cuentan sus amigos para recordar su paso por este mundo
terrenal.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *