El abigeato desangra a San Juan del Cesar y la inoperancia reina

Por: Hugues Gámez Gámez

El flagelo del abigeato parece no tener freno en el municipio de San Juan del Cesar,la delincuencia sigue operando a sus anchas, al amparo de la noche y ante la mirada, al parecer, impotente de unas autoridades que no logran articular respuestas efectivas,el más reciente golpe a la economía rural y al sustento de las familias ganaderas ocurrió la noche del pasado sábado, 15 de agosto, dejando a su paso indignación, desolación y la escena de un crimen atroz en el campo.

En la finca El Rosario, ubicada en la jurisdicción de Tocapalma, los hermanos Oñate se convirtieron en las nuevas víctimas de esta maquinaria delictiva, con una tranquilidad e impunidad que alarman, bandas de cuatreros ingresaron al predio y “pelaron” o sacrificaron y despresaron en el mismo lugar a cinco vacas paridas y gordas.

No se trata de un simple robo; es un atentado directo contra la supervivencia,para los hermanos Oñate, como para muchas familias de la región, esta no es una empresa de grandes lujos, sino su actividad diaria, su esfuerzo de madrugada y su único sustento,la pérdida de cinco vacas en plena etapa de lactancia,es  decir,paridas y en excelentes condiciones (gordas) representa un golpe financiero y moral devastador, del cual es sumamente difícil recuperarse,el trabajo de años les fué arrebatado en unas cuantas horas de oscuridad.

“Pobre familia, viven de su actividad, es su sustento diario y hoy se quedan con las manos vacías”, es el lamento y la voz de solidaridad que hoy resuena entre los vecinos y el gremio ganadero local,un grito ahogado que refleja la profunda vulnerabilidad de quienes todavía se atreven a trabajar la tierra en esta zona de La Guajira.

Pero la tragedia de la finca El Rosario no es un hecho aislado,el abigeato, en su cruel modalidad de “carneo”, se ha convertido en una epidemia que sigue golpeando sin piedad los ingresos de los pequeños, medianos y grandes productores de ganado en todo San Juan del Cesar,las fincas amanecen convertidas en mataderos clandestinos, dejando a los productores sumidos en la impotencia y al borde de la quiebra.

¿Dónde está el Estado? ¿Dónde están las estrategias de seguridad rural? Estas son las preguntas que hoy se hacen los campesinos con justificada rabia,las autoridades locales y policiales lucen completamente inoperantes ante la magnitud de esta problemática,los consejos de seguridad parecen ser solo un formalismo de escritorio, pues en los potreros la realidad es clara, no hay respuestas efectivas, no hay patrullajes que disuadan a las mafias de la carne, y la impunidad es el pan de cada día.

San Juan del Cesar está viendo cómo su vocación ganadera se asfixia a manos del crimen,si los entes gubernamentales y de seguridad no pasan de los discursos a las acciones reales e inmediatas, el cuatrerismo terminará por extinguir no solo el patrimonio de los trabajadores del campo, sino la paz y el sustento de una región que, hoy por hoy, se siente huérfana de autoridad.

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