
Por: Hugues Gámez Gámez
En el corazón de la geografía sanjuanera, donde el agua no es solo un recurso sino una condición vital de supervivencia y dignidad, las comunidades de La Junta, La Peña y Curazao han alzado su voz de manera organizada, constructiva y firme.
Mediante un derecho de petición elevado ante la administración municipal en cabeza del alcalde Cubita Enrique Camilo Urbina y la Secretaría de Planeación Municipal, los habitantes y líderes comunales representados por Hilder Albornoz han puesto sobre la mesa un debate técnico y social de vital trascendencia para el municipio.
No se trata de un bloqueo institucional ni de un rechazo a la inversión; por el contrario, es una muestra madura de veeduría ciudadana y gobernanza participativa.
El proyecto de conducción de agua potable para estas tres poblaciones del sur de La Guajira es, sin duda, una de las obras de infraestructura más esperadas y celebradas. Sin embargo, la preocupación comunitaria surge al conocerse los detalles del trazado proyectado inicialmente.
Según la información analizada por los habitantes del sector, el diseño actual contempla un recorrido que implicaría aproximadamente 14 kilómetros adicionales de tubería en comparación con rutas existentes en la zona. En un territorio donde cada recurso público cuenta y donde los costos de construcción, operación y mantenimiento a largo plazo impactan directamente la sostenibilidad de los servicios, un desvío de esta magnitud enciende las alarmas de la comunidad.
Los firmantes de la petición no pretenden desconocer los diseños previos ni invalidar los estudios técnicos realizados por la entidad ejecutora. No obstante, exponen un principio fundamental que los ingenieros de escritorio suelen pasar por alto: quienes habitan el territorio conocen sus caminos, atajos, servidumbres y condiciones particulares mejor que nadie.
La propuesta comunitaria gira en torno a la evaluación de un callejón tradicional que conecta y permite establecer una trayectoria considerablemente más corta hacia los corregimientos.
La solicitud es clara y mesurada:
Que se convoque a un espacio de diálogo urgente entre la Administración Municipal, la entidad ejecutora y las comunidades.
Que se realice una visita técnica conjunta para recorrer el callejón propuesto.
Que se evalúe con rigor técnico, jurídico, ambiental, hidráulico y predial la viabilidad de recortar esos 14 kilómetros de más.
Participación Ciudadana Respaldada
Un elemento clave de este proceso es la legitimidad social que lo respalda. La solicitud no es una iniciativa aislada de las directivas de las Juntas de Acción Comunal; cuenta con un robusto anexo de firmas, nombres y documentos de identidad de ciudadanos de La Junta, Curazao y La Peña que respaldan la necesidad de este análisis correctivo antes de que la obra avance de manera irreversible.
Asimismo, la inclusión de la Personería Municipal (en cabeza de Bili Daza Brito) como copia del documento subraya el carácter legal y garantista de la petición, buscando que los derechos de la comunidad sean escuchados bajo el amparo del artículo 23 de la Constitución Política y la Ley 1755 de 2015.
El proyecto de conducción de agua para La Junta, Curazao y La Peña tiene el potencial de transformar la calidad de vida de cientos de familias rurales. Sin embargo, su éxito no solo se mide en metros de tubería instalada, sino en la eficiencia en el uso de los recursos públicos y en la armonía con la comunidad que recibirá la obra.
La respuesta de la Alcaldía Municipal y de la Secretaría de Planeación ante este llamado será una prueba de fuego para medir la apertura institucional al diálogo.
Escuchar a las comunidades a tiempo no atrasa el desarrollo; por el contrario, lo blinda, lo optimiza y garantiza que el agua llegue a los hogares de la manera más eficiente, justa y sostenible posible.
El balón está ahora en la cancha de la administración local.
Documentacion anexa.
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