
Por: Hugues Gámez Gámez
Lo que para un visitante despistado podría parecer una estampa pintoresca o pastoril, para los habitantes del casco urbano de San Juan del Cesar se ha convertido en una pesadilla cotidiana y descontrolada la presencia constante de semovientes principalmente vacas y toros deambulando libremente por calles, avenidas y barrios del municipio ha dejado de ser una simple curiosidad para transformarse en un serio problema de orden público, salubridad y seguridad vial.
El panorama diario refleja una absoluta falta de control. Los animales caminan a paso lento por las zonas residenciales y comerciales, irrumpiendo en el espacio público ante la mirada atónita e impotente de los ciudadanos. Sin embargo, el problema estético es apenas la punta del iceberg.
Caos ambiental y riesgos a la salud
El impacto ambiental y sanitario que genera esta situación es insoportable. Las vacas han encontrado en el sistema de recolección de basuras su principal fuente de alimento urbano. Diariamente, recuadros enteros de bolsas de desperdicios son saqueados y rotos por el ganado, dejando toneladas de deshechos orgánicos e inorgánicos esparcidos en plena vía pública. A esto se suma la proliferación de estiércol regado por andenes y carreteras, generador de malos olores, vectores de enfermedades y un deterioro evidente en la presentación de la ciudad.
Peligro inminente en las vías
La seguridad vial es otro de los puntos críticos. La presencia imprevista de semovientes en vías de alto flujo vehicular y esquinas de escasa visibilidad ha provocado múltiples sustos y accidentes de tránsito. Conductores de automóviles y motociclistas deben realizar maniobras peligrosas a diario para evitar colisionar contra los animales, exponiendo sus vidas y sus patrimonios ante la falta de garantías en la transitabilidad urbana.
¿Dónde está la autoridad?
La indignación de la comunidad sanjuanera apunta directamente hacia la Secretaría de Gobierno Municipal. Los vecinos se preguntan qué ha pasado con la gestión local y por qué persiste un silencio institucional frente a un problema reiterativo. Hasta la fecha, la percepción generalizada es de absoluta permisibilidad: no se registran sanciones contundentes, no hay imposición de comparendos a los propietarios del ganado y los operativos de decomiso o traslado a coscojos municipales son inexistentes.
La ciudadanía exige una respuesta inmediata y acciones concretas a la administración municipal. San Juan del Cesar no puede seguir siendo un potrero a cielo abierto donde los dueños de los semovientes ejercen una irresponsabilidad impune a costa de la tranquilidad, la salud e higiene de toda la población.
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