San Juan del Cesar: El cómodo letargo entre el dolor por el mal servicio y la apatía en la calle

Por: Hugues Gámez Gámez

Cinco personas atendieron el llamado a protestar frente a la Alcaldía contra la empresa de servicios públicos Veolia,una jornada que dejó al descubierto la profunda desconexión entre la queja individual y la acción comunitaria.

Las cuentas no cuadran, ni en las facturas ni en las calles,mientras en cada esquina, red social y conversación de café los sanjuaneros expresan su malestar por las deficiencias en el suministro de agua y las tarifas de los servicios públicos, la realidad operacional de la protesta social muestra una cara diametralmente opuesta,indiferencia y pasividad.

En este llamado a la manifestación pacífica frente a la sede de la Alcaldía Municipal, el escenario fué contundente,hasta pasadas las nueve de la mañana, solo cinco personas hicieron presencia en el lugar acordado.

La desoladora asistencia deja sobre la mesa un interrogante incómodo pero necesario: ¿Es esta ausencia una señal implícita de satisfacción con los operadores, o estamos ante un síntoma de conformismo crónico?

Facturación completa por un servicio a medias

La paradoja local es evidente. Ciudadanos y líderes comunitarios señalan que en San Juan del Cesar se cobra de forma regular por un servicio de agua que no cumple con los estándares mínimos de potabilidad y cuyo suministro sufre racionamientos constantes.

De los 30 días facturados en el mes, en la realidad solo gozamos de unos 10 días de servicio continuo», señalan los voceros de la jornada.

A pesar de esta discrepancia entre lo cobrado y lo recibido, la indignación colectiva no logra dar el paso de la queja verbal a la movilización organizada.

El reto de la vía legal y la formación ciudadana

Frente al fracaso de la convocatoria en la calle, los asistentes y referentes locales apuntan a la necesidad de redirigir la estrategia hacia los mecanismos jurídicos e institucionales.

Durante el encuentro, el abogado especialista en servicios públicos Luis Brito Ariza expuso las pautas y herramientas legales que contempla la ley para que la ciudadanía exija el derecho a un agua potable y a un trato justo por parte de empresas operadoras como Veolia o AIR-e.

La lección que deja esta jornada es clara: la movilización no depende únicamente de la valentía de unos pocos que asumen el liderazgo o dan la cara por el bien común, sino del compromiso real de una comunidad que entienda que los derechos no se conceden por inercia, sino que se defienden con organización, presencia y argumentos.

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