
Por Alcibíades Núñez.
En tiempos en los que las celebraciones patrias corren el riesgo de convertirse en simples fechas del calendario, una izada de bandera puede adquirir un significado profundo cuando logra conectar la historia con la realidad de las nuevas generaciones. Eso ocurrió durante la conmemoración del 20 de julio realizada por el Área de Ciencias Sociales de la Institución Educativa Remedios Solano de Barrancas, Guajira. Esta izada estuvo organizada por los docentes Saila Fernández, Saralida Solano, Idelfonso Moreno, Edgardo Barreto, Nickoly Rojas y Jader Nieves.
No fue únicamente un acto protocolario para recordar la Independencia de Colombia. Fue, ante todo, una oportunidad para hablar de libertad, responsabilidad, convivencia y construcción de país. La celebración comenzó con un saludo de bienvenida y una oración de agradecimiento a Dios por la vida, la familia, la institución y la posibilidad de vivir en libertad. Después ingresó solemnemente la bandera nacional, acompañada de una marcha patriótica.
El momento invitó a reflexionar sobre el significado de nuestros símbolos. La bandera no es solamente una pieza de tela formada por tres colores. Representa la historia de una nación, las luchas de sus habitantes, la diversidad de sus regiones y los sueños de millones de colombianos. También fueron reconocidos los estudiantes que se destacaron por su compromiso, esfuerzo, responsabilidad y buen comportamiento.
Este homenaje recordó que el mérito académico y la formación en valores deben caminar juntos. La educación no consiste únicamente en adquirir conocimientos; también implica aprender a convivir, respetar a los demás y asumir responsablemente las consecuencias de nuestros actos. Durante la ceremonia se entonaron el Himno Nacional y el himno institucional. Asimismo, se realizó el juramento a la bandera y la rectora Zoraya Martínez, dirigió unas palabras a la comunidad sobre la importancia de la educación en la construcción de una sociedad más justa, democrática y consciente de su historia. Cantar un himno o rendir homenaje a la bandera cobra verdadero sentido cuando esos actos se relacionan con la conducta diaria.
De poco sirve hablar de patriotismo si no respetamos las diferencias, si permanecemos indiferentes ante la injusticia o si destruimos los bienes y recursos que pertenecen a todos. El amor por Colombia no debe expresarse solamente durante las fiestas nacionales. También se demuestra al cumplir las normas, cuidar los espacios públicos, proteger el medioambiente, rechazar la corrupción, respetar los derechos humanos y trabajar por el bienestar colectivo. La patria no es una palabra distante ni una idea reservada para los discursos. La patria es la escuela que cuidamos, el barrio en el que vivimos, el vecino al que respetamos y la comunidad que ayudamos a construir.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la representación teatral titulada “El grito que cambió la historia”. Mediante esta obra, los estudiantes recrearon algunos de los acontecimientos relacionados con el 20 de julio de 1810 y recordaron a figuras como Antonio Nariño, Policarpa Salavarrieta, Simón Bolívar, Manuela Sáenz, Francisco de Paula Santander, José Prudencio Padilla y Juan José Rondón. La historia dejó por un momento las páginas de los textos escolares y tomó vida sobre el escenario. Los estudiantes no se limitaron a memorizar nombres y fechas: asumieron personajes, pronunciaron sus palabras y comprendieron que la Independencia fue el resultado de un proceso complejo, protagonizado por hombres y mujeres de diferentes condiciones y regiones.
La representación también recuperó el conocido episodio del Florero de Llorente, aquella situación que sirvió como detonante del levantamiento popular del 20 de julio. Sin embargo, la obra dejó una enseñanza necesaria: la independencia de Colombia no se consiguió en un solo día ni fue producto de una única batalla. Fueron necesarios años de lucha, organización, valentía y sacrificio. Esta forma de enseñar demuestra que el aprendizaje puede ser más significativo cuando los estudiantes participan activamente. El teatro, la música, la danza y el juego también educan.
Estas expresiones permiten comprender la historia desde las emociones, desarrollar habilidades comunicativas y fortalecer el trabajo colectivo. El mensaje más importante de la representación fue que la libertad no consiste simplemente en dejar de depender de una potencia extranjera. Ser libres también significa actuar con responsabilidad, respetar las diferencias, defender los derechos, cumplir las leyes justas y participar en la construcción de la paz. Más de doscientos años después del 20 de julio de 1810, Colombia continúa enfrentando enormes desafíos. La pobreza, la desigualdad, la violencia, la discriminación y la corrupción nos recuerdan que la independencia política no resolvió todos nuestros problemas.
Cada generación recibe la tarea de ampliar el significado de la libertad. Para los próceres, el desafío fue romper el dominio colonial. Para nosotros, consiste en construir un país donde ningún niño abandone la escuela por falta de oportunidades; donde las diferencias no se resuelvan mediante la violencia; y donde la dignidad de las personas sea respetada sin importar su origen, condición económica, cultura o manera de pensar.
En esa tarea, la escuela desempeña una función insustituible. Allí se forman los ciudadanos que en el futuro tomarán decisiones, administrarán recursos públicos, dirigirán instituciones y participarán en la vida democrática. Pero, sobre todo, allí se forman los seres humanos que deberán aprender a vivir con otros. La jornada continuó con el baile “Colombia, tierra querida”, presentado por los estudiantes del grado 6 – 02.
La actuación recordó que nuestro país no solamente se explica mediante sus acontecimientos políticos. Colombia también se reconoce en su música, sus danzas, sus colores, sus costumbres y la extraordinaria diversidad cultural de sus regiones. Posteriormente se realizó el concurso “Arma el rompecabezas del mapa de Colombia”, una actividad que puso a prueba la rapidez, la observación y el trabajo en equipo de los estudiantes. Armar el mapa fue también una hermosa metáfora: Colombia es un territorio formado por muchas piezas diferentes que solamente adquieren sentido cuando permanecen unidas.