

Por: Hugues Gámez Gámez
El corregimiento de La Junta, tierra bendecida por su historia, su cultura y el legado que día a día atrae a decenas de turistas nacionales e internacionales, enfrenta hoy una cruda realidad que empaña su brillo.
Lo que debería ser una experiencia inolvidable de orgullo guajiro se está convirtiendo en una gran decepción para los visitantes debido a un contraste lamentable: la acumulación permanente de basuras en sus lugares más emblemáticos.
La emblemática Plaza Bolívar, epicentro del encuentro de propios y extraños, se ha transformado en el vivo retrato de esta problemática. Como lo demuestran las imágenes y las constantes quejas de la comunidad, los depósitos de desechos a cielo abierto ya forman parte del paisaje cotidiano, deteriorando la estética del pueblo y generando focos de contaminación a la vista de todos.
Ineficiencia que espanta el progreso
Los habitantes y comerciantes locales señalan con el dedo al principal responsable de esta situación: la empresa prestadora del servicio de aseo. La evidente ineficiencia en las rutas de recolección y la falta de contingencias ante el aumento del flujo turístico no solo demuestran negligencia, sino que contribuyen inmensamente a la pésima impresión que se llevan quienes visitan el corregimiento.
“Es inaceptable que vendamos a La Junta como un paraíso turístico y cultural, pero que al llegar, lo primero que tropiece el turista sea la basura acumulada en la plaza principal”, manifestó un alarmado vecino del sector.
El turismo es el motor económico de muchas familias junteras que se esmeran por ofrecer una buena atención. Sin embargo, este esfuerzo se va a la borda si los servicios públicos básicos no están a la altura. Se hace un llamado urgente a las autoridades competentes y a la gerencia de la empresa de aseo para que asuman su responsabilidad, regularicen el servicio y devuelvan a La Junta la dignidad y la limpieza que tanto locales como visitantes merecen. ¡La joyita de hoy exige soluciones ya!
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