
El Gobierno Nacional ha puesto sobre la mesa una propuesta que busca aliviar el bolsillo de los ciudadanos: una reducción del 5,7% en el precio de una amplia gama de medicamentos,sin embargo, lo que se presentó como un alivio financiero ha desatado un intenso debate entre el Ministerio de Salud, las farmacéuticas y los gremios del sector, quienes advierten sobre posibles riesgos de desabastecimiento.
Desde la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro ha defendido la medida bajo la premisa de combatir la “especulación”, el argumento principal del Ejecutivo se basa en la reciente revaluación del peso colombiano, según el Gobierno, dado que una parte importante de los insumos y medicamentos se ven afectados por la tasa de cambio, la caída del dólar debe traducirse obligatoriamente en precios más bajos para el consumidor final.
“Cualquier cosa diferente a bajar los precios tras la revaluación es especulación”, afirmó el mandatario, señalando que el acceso a la salud no puede estar supeditado a márgenes de ganancia excesivos.
La respuesta de los gremios, encabezados por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos (AFIDRO) y la ANDI, no se hizo esperar,los representantes del sector sostienen que un recorte lineal del 5,7% ignora las complejidades de la cadena de suministro.
Argumentan que el 80% de los medicamentos consumidos en el país son de producción nacional, por lo que el impacto del dólar no es tan directo como sugiere el Gobierno.
Advierten también que muchas moléculas ya operan bajo un estricto control de precios, y un ajuste adicional podría hacer que la comercialización de ciertos fármacos deje de ser rentable.
El mayor temor es que los laboratorios decidan retirar del mercado productos esenciales, agravando la crisis de desabastecimiento que ya afecta a miles de pacientes crónicos.
Un sistema en tensión
Este debate se produce en un contexto crítico para el sistema de salud en 2026, donde la financiación de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y las deudas acumuladas con los gestores farmacéuticos mantienen los nervios de punta.
Mientras el Gobierno busca eficiencia y ahorro, la industria pide una “reingeniería administrativa” en lugar de recortes que consideran arbitrarios.
Por ahora, la medida sigue en el centro del huracán. Los pacientes, en medio de la disputa, esperan que el resultado sea un equilibrio entre precios justos y la garantía de que sus medicinas estarán disponibles en los estantes de las farmacias.
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