Jorge Oñate, esculpió en melodías de oro su canto inmortal.

 Hernán Baquero Bracho

Mi homenaje hoy a quien fuera mi gran amigo, Jorge Oñate, que hoy estaria cumpliendo 76 años.La leyenda viviente del vallenato.Su canto nunca morirá.Cuanta falta nos hace el Ruiseñor del Cesar.Sus amigos lo recuerdan a diario y su fanaticada ni se diga y los juglares que continuan engrandeciendo el folclor como Poncho Zuleta, Silvio Brito, Beto Zabaleta e Iván Villazón continuan haciendole honor a todo lo que él representó.

Indiscutiblemente Jorge Oñate González se convirtió en leyenda de nuestra música vallenata con su canto inmortal que esculpió para siempre como el primer tenor barítono que ha tenido el vallenato en su historia musical. Jorge Oñate no morirá por siempre porque la mejor voz libra por libra que ha tenido nuestra música vernácula, será siempre un icono que muy lejos muy lejos se oirá en lontananza. El mundo vallenato continúa acongojado, nostálgico y lloroso por su partida por este mortal virus que ha afectado a la humanidad desde año 2020. Jorge Oñate la figura quimera del canto sentimental, del cariño de su pueblo La Paz y que trascendió todas las fronteras patrias, hasta la llanura de la Orinoquia y más allá en el norte de América, se oirá por siempre al mejor cantante de todos los tiempos.

La Fundación de La Leyenda Vallenata en sus 55 versión le rinde un homenaje más que merecido a Jorge Oñate, la leyenda de nuestra música en todo su historial de vida artística homenaje que La Fundación le iba hacer en la 53 versión, pero por la pandemia no se pudo. Que vaina con ese virus que se lo llevó y no pudo ver él toda la grandeza de su historia musical en este homenaje del año 2022. Homenaje que llegará hasta el cielo infinito de lo que fue su vida terrenal como el gran artista que le aportó tanto a través de su canto inmortal a los amantes del vallenato que se internacionalizó en todas las esferas del mundo y gracias de manera especial de La Fundación de La Leyenda Vallenata que con Consuelo Araujo Noguera, la inmortal “Cacica” por siempre, con Escalona, el Presidente López, Mirian Pupo, Los Hermanos Pavajeau, el Doctor Nando Molina y figuras míticas como Andrés Becerra, “La Polla” Monsalvo, “Poncho” Cotes Queruz, “El Viejo” Emiliano, “Colacho” Mendoza, “El Negro” Alejo, el que no muere jamás, le han dado el brillo ilustre para que la música vallenata reine por siempre. Hoy el consejo directivo en cabeza del hijo de “La Cacica” Rodolfo Molina Araujo, “El Mono” Quintero, “Pachín” Escalona el hijo del maestro Rafael Escalona, continúan en la brega demostrando por que El Festival Vallenato es el primero en su genero a nivel nacional e internacional.

La historia de Jorge Oñate se inicia un 3 de octubre de 1967 en el paradero el Páramo, allá en la Paz, había una parranda vallenata (estaban entre otros el negro Morón, Alcides Daza y el doctor Cherna Oñate) y un pelao de escasos 15 años (nacido el 31 de marzo de 1949) pidió permiso para cantar: Cuál no sería la sorpresa de los pre­sentes por la voz extraordinaria de este mu­chacho: era Jorge Oñate González. El hijo del Teniente González y Delfina Oñate Mejía. Cursaba el segundo año en el colegio Sagrado Corazón de Jesús de Valledupar. Allí en esa pa­rranda comenzó a trinar el Jilguero de América, heredero musical de su abuelo Juan Oñate (quien tocó acordeón y música de vien­to). En esa parranda Jorge demostró pública­mente sus dotes para el canto vallenato.

La noticia corrió en la provincia como pólvora, era un muchacho de gran especialidad en el manejo de la voz, un cantante fuera de serie. El rumor llegó a los oídos de los aman­tes del folclor y de los artistas de esa época. Y comenzaron a surgir propuestas entre los con­juntos del momento. Fue así como en 1968 grabó su primera larga duración titulada “Festival Vallenato” con Emilio Oviedo, en el que grabó composiciones de Alonso Fernández Oñate como “María Eugenia” y otros temas mu­sicales que en el momento le dieron realce al folclor.

En el año de 1970 en la tercera versión del Festival de La Leyenda Vallenata irrumpe tocando la guacharaca con su canto que ya trinaba como los mejores jilgueros de la naturaleza y se confundía con los ruiseñores que cantaba en las sábanas de Valledupar, presentándose en el concurso de acordeón profesional acompañando a Emilianito Zuleta Díaz – quien en 1969 se alzó como primer rey aficionado del festival vallenato – donde Emilianito ocupó el tercer lugar. En 1972 también en la guacharaca acompaña a Miguel López quienes eran los artistas más sonados del momento y se lleva la corona, que era el conjunto más exitoso de la música vallenata. Años más tardes en 1992 acompaña al hijo de Miguel López, Alvarito quien se corona como rey vallenato y que era también la sensación en el canto en el acordeón no solo a nivel regional sino nacional. 

Jorge Oñate se convirtió en la buena estrella para sus acordeoneros. Fue así como ganó con Miguel López, Alvarito López, “Chiche” Martínez , Fernando Rangel y Cristian Camilo Peña. Oñate era un defensor acérrimo de la música vallenata. A sus compañeros siempre los trataba bien, les compensaba bien su trabajo. Para él sus músicos eran también sus estrellas, así me lo manifestaba hace algunos días Fred Quintero, quien fue su corista por muchos años y una de las mejores primeras voces del vallenato.

Uno de los momentos más sublimes de Jorge Oñate fue cuando contrajo matrimonio con su paisana Nancy Zuleta, su grande amor, su compañera sin par. Esto ocurrió en el año de 1974 y desde ese momento Nancy fue su asesora de imagen y lo acompañaba en todas sus presentaciones musicales, ganándose con derecho propio el titulo de “La patrona”. Que hermoso lo que inspiraba este hombre unamuniano de carne y hueso que no solo cosechó triunfos con su canto inmortal, sino que cosechó miles de amigos y de compadres. Con sus colegas artistas siempre en los momentos más difíciles, Oñate se hacía presente para darle el ultimo adiós a un colega en el canto o en los arreglos musicales. 

Al inicio de la historia de la música vallenata, se impuso primero el acordeonero o acordeonista, hablando de la década de los 20, 30 y 40. De ahí en adelante comenzaron a surgir voces, las cuales se iniciaron en la guitarra, pero fue finalizando la década de los 60, cuando surgió la voz más impactante y que comenzó a revolucionar la música de “Francisco El Hombre” personaje mítico de La Guajira, a quien se le debe la patria potestad de esta música inmarcesible. Esta voz que se ha convertido a través del tiempo en el precursor de nuestra música es la de Jorge Oñate González.

Y gracias a todo el reconocimiento que merece el “Ruiseñor del Cesar” o “ Jilguero de América” es que la academia latina de la grabación, que otorga el grammy, le entregó en las Vegas en noviembre del año 2010, siendo su acordeonero el finalista en la emisión Rey de Reyes, Cristian Camilo Peña. El premio a la “Excelencia Musical”, distinción que le entregó el presidente de la Academia, el mexicano Gabriel Abaroa y que Jorge Oñate recibió con la mayor alegría, y le dio las gracias a Dios por este premio que enorgullece a la música vallenata, a la Paz su pueblo, a su familia, a sus seguidores y en fin a la gente del Cesar y de La Guajira. Este premio que lo recibió por segunda vez un colombiano – el primero lo había recibido el Maestro Rafael Escalona – el consejo directivo de la academia, selecciona cada año a 6 personas reconocidas por haber abierto brecha en el camino de la música vallenata.

 En 1969 se cristaliza una de las uniones que más dieron alegría en el mundo de la farándula. Jorge Oñate y Miguel López, unión que se dio gracias a uno de los iconos de la caja, “El gran Pablo López”, ellos hicieron una prueba CBS (hoy SONY) en el apartamento de Pablo y fue así como grabaron su pri­mer larga duración “Lo último en Vallenato”. Allí se destacaron Poncho Zuleta en la guacharaca y Pablo López en la caja, e incluyeron famosas canciones como Bertha Caldera, La Paz, Diciembre Alegre, Mis Viejos, El Gallo Viejo, Dinastía de los López, bajo el siempre re­cordado título de “Jorge Oñate y los Hermanos López”, Vinieron después grandes éxitos como: Diosa Divina, Jardincito, Reyes vallenatos, Las Bodas de Plata, El Cantor de Fonseca, Duelo Vallenato, Rosa Jardinera, Fuera de Concurso, Canto a mi tierra y lo mejor de los hermanos López. En estos siete años imborrables se des­tacaron temas que hicieron historia como Cerro Murillo, Tiempos de la Cometa, La Vieja Gabriela, el Historiador, Mi gran amigo. No voy a Patillal, Palabras al viento, Dos rosas. Es de anotar que después de Oviedo, Oñate parrandeaba con otro de los López “El Debe” ya fallecido

En mayo de 1975, graba con Emilianito Zuleta Díaz, un LP para el recuerdo donde se destacaron temas como Mujer conforme, La Gira y la Parranda y la Mujer. En diciembre del mismo año se unió a uno grande, Colacho Mendoza “Rey de Reyes”, haciendo paradigma en el primer LP de ellos: “Los dos amigos”. Unión ésta que se mantuvo hasta 1978. En es­te lapso llevaron al acetato un sin número de canciones contenidas en las obras musicales denominadas: Únicos, Campesino parrandero, En la Cumbre y Silencio. De esta unión quedaron para la inmortalidad temas como: Los Tocaimeros, Los dos amigos. Yo soy tu negro, Campesino parrandero, Rosa Angelina, Silencio.

En el segundo semestre de 1978 se une a otro rey vallenato: Raúl “El Chiche” Martínez Con quien grabó 3 largas dura­ción: el cambio de mi Vida, siempre unidos y noche de estrellas. En 1981 se consolida la unión con Juancho Roís (Q.E.P.D.), unión que se prolonga hasta el año de 1985 y quedaron allí temas grabados para la posteridad, entre los que se pueden mencionar: El cantante, Ruiseñor de Mí Valle, Paisaje de sol, 13 Aniversario, Canto y Tradición, y el Cariño de mi pueblo.

En su desarrollo histórico Jorge Oñate se destacó por grabar con los valores más insignes de nuestro folclor y es así como el ini­cio del año de 1986, lo hace Con el hijo de Miguel López, Alvarito, con quien mantuvo una sólida unión hasta el año de 1995. Grabaron 8 extraordinarios discos que le me­recieron los mejores aplausos del público y el reconocimiento de discos de oro y platino por sus ventas millonarias. Estos trabajos fueron titulados: Ahora con Álvaro López, El Jilguero, El folclor se viste de gala, Homenaje 20 años de vida artística, El más fuerte, Mi mejor momento, Bailando así, el Vallenato de siempre y Nací para cantar. De nuevo con Alvarito López, quien, al quedar libre por la muerte del Inmortal Diomedes Díaz, el destino los vuelve a unir y en el año 2016 realizaron el mejor trabajo musical “Patrimonio Cultural” el CD más escuchado en toda Colombia, por su cadencia musical en la voz de Jorge Oñate y la melodía de Alvarito López. Alvarito en los 50 años del Festival Vallenato se alza con la Corona Rey de Reyes. Premio más que merecido a un artista con clase y dinastía en la ejecución del acordeón.

 A partir del año 1996 Jorge Oñate consagra su melodía al Rey de Reyes, Gonzalo Arturo “El Cocha Molina”. Después grava otro de larga duración para la historia con el rey vallenato Julián Rojas, que se convirtió en todo un éxito a nivel Nacional. Y luego viene la consagración total con el joven y rey vallenato Cristian Camilo Peña, con quien produjo tres trabajos inolvidables y que hicieron del cantante más importante en el vallenato en uno de los grandes juglares de nuestro folclor. Desde esa fecha hasta el día de su muerte el Ruiseñor del Cesar se volvió como el vino viejo, que entre más añejo vale más su contenido. Con el trabajo discográfico con el rey Cristian Camilo Peña, quien es un fenómeno en el acordeón, batió todos los récords en sintonía, en ventas millonarias, en aplausos y su fanaticada volvió orgullosa de tener a su ídolo otra vez en la cima de la farándula vallenata. Después con Julián Rojas también hizo de las suyas y hoy con Javier Matta continuaba en la cima con sus éxitos de ayer y de hoy. Fueron más de 48 años conservando la misma voz, la del “Jilguero de América”, bautizado así por el vallenatólogo Jaime Pérez Parodi, nombre que surgió de las giras por el continente americano.

La voz de Jorge Oñate era clara, nítida, llena de las mejores notas musicales. Su cadencia en la interpretación de los diferentes ritmos musicales era bien sostenida. Su voz iba acorde con los fuelles del acordeón: sube y baja, baja y sube en unos tonos vocales que lo hacían líder en el canto de la música de Francisco El Hombre, de Escalona, del maestro Emiliano, eso que con mucho honor se llama vallenato. En Jorge se conjugaban las notas musicales del Do mayor, de Re, del Si Bemol bien sostenido para hacer de él el cantante más completo que ha surgido en la música vernácula. Quien diga lo contrario es un necio en cuestiones de voces musicales.

Cantantes como Jorge Oñate no nacen todos los días, que le han dado lo más granado de su producción musical al folclor vallenato lo hicieron merecedor de todos los elogios, de todos los reconocimientos y de todos los honores. Ya la academia de la música de los grammys le hizo el reconocimiento “premio a la excelencia. ¡Juepaje que viva Jorge Oñate en su máxima expresión por siempre en la tierra y en el cielo.!

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