En Cuestión De Segundos.

 

En Cuestión
De Segundos.



Por: Yesinia Gámez Mendoza

Psicóloga

Es cuestión de minutos
y es cuestión de segundos para que las cosas cambien; vivimos en un mundo donde
el cambio es la constante, pero no solo el mundo cambia; como seres humanos
inmersos en este mundo nuestro cambio no se hace esperar; danzamos de un punto
a otro, en varias direcciones a veces sin darnos cuenta; pasamos de la alegría
a la tristeza, del llanto a la risa, de la salud a la enfermedad y de la vida a
la muerte, siendo esta última una transición compleja para el entendimiento
humano.

Vivir y morir
parecieran ser dos hechos distantes pero su cercanía no tiene límites solo un
paso, un minuto y hasta segundos pueden hacer la diferencia para repentinamente
sentirnos en otra realidad.

Todos hemos tenido
experiencias cercanas con la muerte en algún momento de nuestras vidas unos
momentos más duros que otros dependiendo de las condiciones, circunstancias,
relaciones, personas y muchos factores que hacen de esta experiencia un momento
opaco tocando directamente nuestras fibras más sensibles, generando reacciones
emocionales diversas que no dejan de ser temerosas ante ese suceso tan
misterioso del que desconocemos con certeza que sigue después de…

Si bien la muerte hace
parte de la vida y de la naturaleza humana siempre nuestro objetivo común y
nuestro deseo mas añorado es cuidar y conservar la vida, es por ello que
nuestras acciones y comportamientos siempre deben emprenderse desde la
integralidad, desde la prevención y desde acciones que promuevan el cuidado
propio, el de quienes nos rodean y el de nuestro entorno que nos brinda
elementos necesarios para la conservación de la vida.

Prepararnos para vivir
no se encuentra al detalle en un manual, como seres humanos en evolución
permanente hemos venido construyendo a través de las experiencias y la
identificación de riesgos: controles, estilos de vida, medidas preventivas,
estándares y comportamientos que enmarcan nuestro andar en pro de la
conservación de la vida; sin embargo, adicionalmente todos los que se van de
este mundo terrenal nos dejan sus lecciones; asimilarlas y entenderlas será
parte del aprendizaje para continuar cuidando la vida; prepararnos para vivir
implica estar presentes, vigilantes con todos los sentidos en él ahora, siempre
disfrutando cada momento, cada compañía y cada elemento que haga parte del
escenario.

Hoy escribo estas
líneas con la nostalgia que me trae el recuerdo de quienes ya partieron
demostrándonos que todo puede cambiar leve o radicalmente en cuestión de
segundos; pero también las escribo con el orgullo de aprender las lecciones que
nos han dejado, lecciones de vida memorables e inolvidables muchos se han ido
dejando grabado en nosotros sus sonrisas, su nobleza, su energía, sus formas de
ser, sus valores y tantos aspectos que hablan por sí solos resaltándonos la
necesidad de vivir en el cuidado integral, en el disfrute del presente, parados
desde

la flexibilidad, el
amor y el servicio. Tal como lo expresó el padre Camilo Castellanos Cardenas en
el último mensaje que grabo para su comunidad parroquial de San Juan Maria
Vianney antes de morir, dejando una reflexión del evangelio de San Marcos donde
nos invita a estar despiertos, vigilantes, viviendo desde el amor y el
servicio, dando gracias por el don de la vida por que no sabemos ni el día ni
la hora.

Aprender y vivir son
actos diarios, pero quienes ya no están con nosotros son nuestra firme
evidencia de que todo puede cambiar en cuestión de segundos.

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