Impunidad desatada: el flagelo del abigeato desampara a los ganaderos de San Juan del Cesar

San Juan del Cesar, La Guajira. La zozobra y la impotencia se han apoderado de los productores del campo en San Juan del Cesar. En un territorio donde la ganadería no solo representa el sustento de decenas de familias sino el pilar de la economía local, el actuar criminal de los cuatreros parece no tener freno ni ley.

El caso más reciente es el flagelo que vive el señor conocido popularmente en la comunidad como «José Pola», quien en un lapso de tan solo ocho días fue víctima en dos ocasiones del desmantelamiento de su patrimonio. En la vía que conduce hacia el aeropuerto local, la delincuencia no dio tregua: el pasado jueves le fue sacrificada una res preñada y, por si fuera poco, el domingo siguiente los abigeos volvieron a golpear su predio matándole otra novilla gestante. Dos animales en proceso de gestación arrebatados en una misma semana evidencian la crueldad, el descaro y la libertad con la que operan estos criminales.

La ausencia de la autoridad

Lo que ocurre en las vías rurales y en los alrededores del casco urbano ya no es un hecho aislado; es el síntoma de un problema estructural de seguridad. La indignación de la comunidad no surge únicamente por la pérdida económica, sino por la ausencia total de control e inteligencia por parte de las autoridades del orden.

¿Dónde están los patrullajes de la Fuerza Pública? ¿Acaso las rutas de salida del municipio y las zonas de comercialización clandestina de carne no son del conocimiento de los organismos de seguridad?

A pesar de las constantes denuncias y del clamor del gremio ganadero, las acciones institucionales se quedan en promesas de papel y reuniones de seguridad sin resultados tangibles. Mientras las autoridades callan o reaccionan a destiempo, los delincuentes actúan a la vista de todos y a cualquier hora del día.

El campo sanjuanero, acorralado

Trabajar la tierra y criar ganado en San Juan del Cesar se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo. Los pequeños y medianos productores, que invierten años de esfuerzo, alimento y cuidados veterinarios para sostener a sus familias, ven destruido su trabajo en cuestión de minutos a manos del crimen organizado de la carne ilegal.

Las cosas en San Juan del Cesar se complican cada vez más. El descontrol en la zona rural no solo pone en jaque la economía de los ganaderos, sino que mina la confianza en el Estado. Si las autoridades locales y la Policía Nacional no implementan de manera urgente un plan de choque efectivo contra el abigeato, la vía al aeropuerto y el resto de los corredores rurales seguirán siendo tierra de nadie.

El campo no soporta un embate más. San Juan exige seguridad, resultados y justicia.

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