
Por: Hugues Gámez Gámez
A solo dos días de que se defina la mesa directiva del Congreso de la República, el ambiente en el capitolio nacional está para alquilar balcones. Lo que comenzó como una alianza natural de derecha de cara al próximo periodo legislativo ha estallado en una crisis profunda, la relación política entre el presidente electo, Abelardo de la Espriella,líder del movimiento Defensores de la Patria y el expresidente Álvaro Uribe Vélez,máximo director del Centro Democrático, parece haber llegado a un punto de no retorno.
El detonante de la ruptura es la feroz disputa por la presidencia del Senado, un cargo clave para el control de la agenda legislativa y las reformas del nuevo gobierno nacional.
La manzana de la discordia: Deluque vs. Henríquez
La grieta se abrió por los nombres que cada sector quiere imponer en el cargo más importante del Congreso:
El ungido del Presidente electo, Abelardo de la Espriella ha puesto todo su capital político para respaldar al senador Alfredo Deluque,con esto, el nuevo mandatario busca asegurar una figura que le garantice gobernabilidad directa desde el primer día.
Pero la apuesta de Uribe,por su parte,se ha plantado en la defensa de la candidatura de Honorio Henríquez, reclamando ese espacio para el Centro Democrático como la fuerza consolidada de la coalición.
Ante la falta de consenso y el evidente distanciamiento con el uribismo, De la Espriella ha comenzado a mover sus fichas en otros tableros. Fuentes de entero crédito confirman que el presidente electo ya busca activamente el apoyo de senadores del Partido Verde y de Aico (Autoridades Indígenas de Colombia) para sumar los votos necesarios y ganar el pulso por la presidencia del Senado.
El giro inesperado: ¿Una alianza de extremos?
Lo que realmente ha sacudido los pasillos del Congreso en las últimas horas es el rumor de un inesperado “pacto de conveniencia”,se ha conocido un posible acercamiento y entendimiento entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico, adversarios ideológicos por excelencia en la historia reciente de Colombia.
La aritmética del Senado explica este sorpresivo movimiento:
El Pacto Histórico cuenta actualmente con el mayor número de senadores en la corporación.
El Centro Democrático le sigue en orden de fuerza, siendo la segunda bancada más numerosa.
El escenario más temido para el nuevo gobierno,si estas dos fuerzas, tradicionalmente opuestas, deciden unir sus votos en las próximas 48 horas, no solo se quedarían con la presidencia del Senado, sino que podrían consolidar un bloque mayoritario para hacer una oposición implacable al gobierno de Abelardo de la Espriella antes de que este sume su primer día en el poder.
Con el reloj en contra y a solo dos días de la definición, el ajedrez político en el Congreso de la República se juega a matar o morir. Las próximas horas serán cruciales para ver si De la Espriella logra desactivar la rebelión sumando minorías, o si el país presenciará una inédita pinza de oposición entre el uribismo y el petrismo.