San Juan del Cesar: Delincuentes roban luminarias del templo El Divino Niño

Por: Hugues Gámez Gámez

Es indignante y profundamente doloroso que ni siquiera los espacios de fe y recogimiento se salven de la delincuencia en San Juan del Cesar. El robo de las luminarias del templo El Divino Niño no es solo un hurto de bienes materiales; es un asalto directo a la tranquilidad de la comunidad y un irrespeto total al patrimonio espiritual de los sanjuaneros.

Es el colmo de la desfachatez y la degradación moral. Los delincuentes en San Juan del Cesar han cruzado una línea que debería ser sagrada: el robo sistemático de las luminarias del templo El Divino Niño. Mientras la comunidad se esfuerza por mantener vivo el espíritu de su fe y mejorar sus espacios comunes, los amigos de lo ajeno se encargan de dejar en la penumbra un lugar de esperanza.

Un golpe a la seguridad y la fe

¿En qué momento perdimos el respeto por lo sagrado? Robar las luces de una iglesia no es solo “llevarse un foco”; es condenar el entorno del templo a la inseguridad, facilitar el acecho de malhechores en la oscuridad y burlarse del sacrificio de los fieles que, con esfuerzo y colectas, logran sostener la parroquia. Es un acto de cobardía que afecta directamente a los vecinos de los barrios aledaños y a los feligreses que acuden a buscar paz.

¿Dónde está el control de las autoridades?

Este hecho pone de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad en la que se encuentran los sectores del municipio. No es posible que los delincuentes tengan el tiempo y la tranquilidad para desmantelar la iluminación de un templo sin que nadie lo note. La comunidad exige resultados:

A la Policía Nacional: Se requiere vigilancia efectiva, no solo patrullajes de paso. Los cuadrantes deben garantizar que los espacios públicos y religiosos no sean “cajas menores” de los vándalos.

A la Administración Municipal: La iluminación pública es clave para la seguridad. Un templo a oscuras es un foco de peligro.

Un llamado a la conciencia ciudadana

A quienes compran estos artículos robados: ustedes son cómplices del atraso de nuestro pueblo. Cada luminaria que se comercializa de forma ilegal es un paso atrás en el desarrollo de San Juan.

No podemos permitir que el templo El Divino Niño, símbolo de devoción para tantos, siga siendo víctima del vandalismo. ¡San Juan del Cesar exige respeto por sus templos y seguridad para sus ciudadanos! La fe no puede quedar a oscuras por culpa de unos pocos que no conocen la ley ni el respeto.

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